Modernismo y Eclecticismo, estilos de la burguesía

                                                                   Mercado de Colón, edificio modernista

colonEn algunas de nuestras visitas guiadas como la de Alcoy, Novelda o la misma Valencia visitamos cascos históricos con arquitecturas burguesas, bellas construcciones entre el XIX y el XX con fachadas de piedra, hierro o cerámica, llenas de artes decorativas y edificios monumentales como mercados, estaciones de tren, parques o las mismas viviendas convertidas en objetos artísticos. En estos paseos se suele calificar indistintamente como ‘modernistas’, aunque esto no es cierto ya que pocos ejemplos lo son realmente. Para distinguirlos, vamos a ver qué es cada cosa.

Primero, no nos referimos a toda la arquitectura del XIX, sino sólo a aquella monumental y decorativa. Segundo, esos estilos se alargan hasta entrado el s. XX, hasta los años 30, es decir que aunque un monumento sea de 1920, debemos incluirlo como arquitectura propiamente decimonónica ya que está en su órbita.

Hay una arquitectura propiamente del XIX porque esa época tiene unos caracteres económicos y sociales propios y diferenciados. Es la época de la revolución industrial y por tanto de la aparición de una clase acomodada de propietarios, comerciantes, industriales, la burguesía. Y es la época del empoderamiento político de esta clase tras la revolución francesa y las que le siguieron, de modo que el centro de poder pasa de reyes, nobles y clero a manos de estos burgueses. Ellos toman el poder en las ciudades, y las reconstruyen a sus necesidades.

El centro espiritual de este cambio es París, que sirve de perfecto ejemplo de cómo el urbanismo refleja la historia de las sociedades. Antes de la revolución, existía nobleza y pueblo llano, y así es la ciudad, partida entre palacios, iglesias, y un laberinto de callejuelas y casas populares de origen medieval. Tras la toma de poder de la burguesía, el pueblo convertido en proletariado es ‘expulsado’, y desde mediados del XIX se derriban casas y calles enteras que se reconstruyen para los burgueses, bajo la gran reforma de Haussmann. Ya no hay cabida para casas humildes ni caserones medievales, sino viviendas para los burgueses adinerados, los nuevos ricos de la sociedad. Ante la tesitura de qué estilo debía representarlos, surge el Eclecticismo, que es en realidad el estilo más frecuente. Ecléctico es algo que mezcla, y eso es, una mezcla de los estilos del pasado. Combina aquello que le conviene libremente, columnas, arcos, esculturas, sin cánones ni normas fijas, sólo para crear un efecto de riqueza y lujo. Se podría decir que es un tanto vulgar en tanto que a estilo de nuevo rico, aparente, por ello ha sido denostado por los críticos posteriores. Sin embargo fuera de círculos académicos, sería muy arriesgado calificar como vulgares los bulevares o la mismísima ópera de París..correos

Edificio de correos en Valencia, ejemplo típicamente eclecticista

Ponemos el ejemplo de París, porque vale para todas las ciudades, que sin excepción siguieron su ejemplo. Era la ‘modernidad’, y todos querían ser modernos. Las ciudades europeas y aquí Barcelona, Madrid, Valencia, todas la siguen. Pero también los pueblos algo más tarde, entre 1900 y 1930 renovándose en nuevas calles de ensanche y haciendo sus viviendas a imitación, ya fueran industriales del textil, o labradores enriquecidos con la naranja, todos hacen sus viviendas eclécticas y burguesas con fachadas decoradas, balcones de forja, puertas de madera labrada y maravillosos muebles de interior.

¿Y en qué se distingue esto del modernismo? Aparentemente poco porque época y clientes son los mismos; cambia el espíritu y la sensibilidad, y esto se refleja en las formas. En la última década del XIX surge un movimiento artístico diferente, mucho más romántico, soñador y sensual, que afea los grandes cambios de siglo, el fin del encanto de las ciudades, su suciedad por el humo, el alejamiento de la naturaleza y de las tradiciones. Y decide incorporarlo. Cada país lo llamó de forma diferente, Art Nouveau, Modernismo, Sezession o Liberty, es lo mismo. Tiene dos caracteres esenciales, uno la inspiración en la naturaleza; por ello el uso de formas orgánicas, curvas y espontáneas, siempre estilizadas y delicadas. Y dos, la vuelta romántica a las artesanías –por oposición a lo industrial y ‘feo’-, por ello potencia tanto la forja, la talla de madera, la cerámica, la talla en piedra. Hacer una fachada de esta forma artesanal era mucho más caro, por ello el modernismo es más frecuente en los interiores, en muebles y decoración, alcanzando un culmen artístico reconocido hasta hoy; en la arquitectura sin embargo es más difícil, se reserva a grandes edificios monumentales como estaciones de ferrocarril, mercados, edificios institucionales y con suficiente presupuesto ya que hacer una fachada enteramente con formas curvas, irregulares y orgánicas entraña una dificultad reservada para arquitectos excepcionales, por ello se admira tanto a Gaudí. Otra opción más sencilla era hacer una arquitectura convencional, y cubrirla a modo de máscara con decoraciones modernistas en forjas, puertas, miradores, balcones, tal como veríamos en la casa del pavo en Alcoi. Allí ¿se debería valorar el trabajo del arquitecto o más bien la de los artesanos que hicieron la decoración? En todo caso su carácter artesano e irregular, convierte al modernismo al estilo más caro y sofisticado, por ello no es tan frecuente y es tan valioso. Y por ello, cuando paseamos por las calles y vemos edificios adornados, seguramente sean eclécticos y no modernistas. Sin entrar en matices, si queremos distinguir una arquitectura modernista de una ecléctica fijémonos en su carácter orgánico y sus detalles de naturaleza.novelda

Casa modernista en Novelda

De todos modos pese a su belleza, estos estilos no dejan de ser un estilo un tanto impostado, de ‘pose’, y por ello los teóricos del arte empiezan a rechazarlos al entrar el s. XX. Algunos arquitectos denuncian que encarecían innecesariamente la arquitectura, que eran clasistas, y así como todas las modas empiezan a decaer. Su última expresión fue ya en los años 20 el llamado Art Decó, una derivación del anterior pero de estética futurista – el mejor ejemplo, la película Metrópolis -. Las guerras mundiales les ponen la puntilla ya que hay que reconstruir el mundo, no adornarlo, y así es como mueren estos estilos que pese a todo, son hoy reconocidos como los más bellos y añorados de nuestras ciudades.

Lo podéis ver en rutas como

https://www.lasaria.com/ruta/alcoy-ruta-del-modernismo/

https://www.lasaria.com/ruta/novelda-joyas-del-modernismo/

https://www.lasaria.com/ruta/ruta-del-arte-y-museos-valencia/

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