LLUTXENT Y EL MILAGRO DE LOS CORPORALES

Hace unas semanas volvimos a Llutxent después de un tiempo sin visitarlo y nuestra alegría fue inmensa y doble. Nos alegramos porque nos trae muy buenos recuerdos. Los grupos suelen quedar encantados cuando visitan el Monasterio del Corpus Christi, la ermita de la Virgen de la Consolación o el Castillo-Palacio de los Próxita. Pero además, como decíamos nuestra alegría fue doble porque en los últimos años las administraciones han apostado por invertir en la recuperación del patrimonio y en crear nuevos proyectos, como el museo que se pretende crear en el Castillo –Palacio.

Llutxent es una localidad con muchísima historia, de hecho su nombre nos lleva hasta época de los romanos, como muchas otros topónimos acabados en el sufijo “-ent”. El topónimo Llutxent nos llevaría hasta la “villa Luciana”, de la que no se han encontrado restos. También nos ha llegado la toponimia de época islámica, una época en la que existirían diversas alquerías y en la que destaca el castillo del Xio (s. XII), una fortaleza construida por los almohades. Se trata de una fortaleza de doble recinto y de forma triangular, pensada para actuar como albacara o lugar de refugio para la población de las alquerías de la zona y sus rebaños.

Precisament muy cerca del castillo del Xio encontramos dos de los edificios más importantes de la localidad: el monasterio del Corpus Christi y la ermita de la Virgen de la Consolación. Su ubicación no es casual, y precisamente el lugar se conoce como el Mont Sant por los hechos ocurridos allí. Nos tenemos que remontar hasta la edad media, en plena época de luchas entre moros y cristianos. Los historiadores no terminan de ponerse de acuerdo si ocurrió en 1239 durante la reconquista de Jaume I o en los años setenta del siglo XIII, durante las revueltas de Al-Azraq y Abén Bazel. ¿De que hechos nos estamos refiriendo? Del Milagro de los Corporales.

Cuenta la leyenda, que encontrándose las tropas cristianas en las proximidades del Castillo del Xio y ante la inmediatez de la batalla se dispusieron a realizar una misa de campaña pero en el momento en el que el sacerdote se preparaba a dar la comunión a los cinco capitanes de la compañía fueron sorprendidos por el enemigo, tendiendo que abandonar la misa de inmediato y marchar a la lucha. Para que el cuerpo de Cristo no fuese profanado el sacerdote decidió esconder las formas en el corporal y esconderlo entre unas rocas próximas. Con el fin de la batalla y al ir a buscar el corporal observaron que un hecho milagroso había sucedido: las formas habían sangrado y la sangre (de Cristo) había quedado impresa en el corporal.  Tomando el corporal como bandera las tropas cristianas volvieron a la batalla, inculcando al enemigo la derrota definitiva. Después de la batalla, y puesto que la compañía cristiana estaba formada por soldados de Daroca, Calatayud y Teruel empezó una discusión sobre cuál debería ser el destino del milagroso paño, ya que todos se lo querían llevar con ellos. Finalmente se decidió que su destino lo elegiría una vieja mula. Colocaron el corporal en una arqueta que cargó una mula durante días. En el lugar que se detuviese se quedaría por siempre el corporal, y así sucedió, pues a Daroca llegó y allí calló muerto el pobre animal. Se dice que al paso de la comitiva se sucedieron varios milagros, como el de un hombre que volvió a caminar.

Unos cien años después de ocurrir el milagro (si aceptamos como fecha el año 1239), en 1335, Maria de Vidaure, esposa del III Señor de Llutxent, quería conocer el lugar exacto en el que ocurrió el milagro ya que hasta ese momento se desconocía. Durante un tiempo interpeló a Dios para que le mostrase donde había sucedido el milagro, y este, mediante señales luminosas en forma de cruz señalo dos lugares: la piedra sobre la que el cura había oficiado la misa y el lugar donde se habían escondido las formas y el paño corporal. María de Viadure mandó construir una ermita en el primer lugar y una cruz en el segunda. Con el paso de los años el primer lugar acabaría siendo ocupado por el Convento del Corpus Christi y en el siglo XVIII se construiría la ermita de la Virgen de la Consolación cerca de la cruz de piedra, pasando a conocerse ese lugar como el “Mont Sant”, un lugar sin duda milagroso y sobretodo digno de visitar.

Por tanto, si todavía no conoces Llutxent este debería ser tu próximo lugar de destino ya que junto al convento y la ermita el Castillo-Palacio de los Próxita merece la pena ser visitado. No te lo pienses más y apuesta siempre por La Sària Turisme para tus visitas guiadas, los únicos guías oficiales que trabajamos de manera activa en las tres provincias de la Comunitat Valenciana.

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