EL CASTILLO DE PENELLA

Este fin de semana hemos realizado la última visita del año a los castillos de Cocentaina. Si, no se trata de un error, hemos dicho castillos en plural porque hemos estado visitando dos castillos: el castillo de Cocentaina y el Castillo de Penella. Seguramente el castillo de Penella sea menos conocido para la mayoría de gente pues se podría decir que está más “escondido”. ¿Queréis saber más sobre este castillo?

A pocos kilómetros de Benilloba, pero en término de Cocentaina, este castillo ha estado el acceso al condado de Cocentaina desde las montañas. Después de la conquista de del reino de Valencia por parte de Jaume I y sus ejércitos no llegó la paz inmediata, pues los moriscons liderados por Al-Azraq se sublevaron protagonizando revueltas e incursiones desde las montañas alicantinas durante años. Por este motivo Jaume I mandó a uno de sus mejores hombres, el almirante Roger de Lluria a Cocentaina, concediéndole dicha ciudad y sus alquerías para que se hiciese cargo de la defensa y administración de esta parte del reino.

Por el mismo motivo, en 1271 le concedió a otro caballero, Ponç Gullem de Villafranca las alquerías de Penella y Forminyà y la licencia para la construcción de un castillo en la roca de Penella. Este castillo estaría conectado visualmente con el castillo de Cocentaina y contribuiría a la defensa de la zona. Se trata de un castillo presidido por una torre de 12 metros de alto y dos recintos a ambos lados. Todavía se pueden identificar los restos del aljibe del castillo. Además, estaría defendido por una muralla por el flanco sur, ya que por el norte el barranco servía de defensa natural a este castillo. Hasta el siglo XVI este castillo fue clave en la defensa de la zona pero a partir de este siglo se abandona quedando prácticamente en ruinas hasta su reciente restauración. Sus muros de tapial no han sido ajenos al paso de los siglos pero la torre todavía preside majestuosamente Penella y nos permite disfrutar de unas espectaculares vistas de las comarcas centrales alicantinas y de sus montañas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *