San Mateu

Sant Mateu y el santuario de la VirgenCuando llegas a Sant Mateu tienes la sensación de las comarcas de interior, despobladas y de árboles bajos propios de veranos secos e inviernos fríos, una comarca de ganado y olivo montano sin serlo, ya que no esta a mas de 330 m de altitud; y en su centro emerge el poblado de casas bajas con la enorme construcción de la iglesia y su fuerte campanario, como fuera de lugar.

Ya sugiere que vale la pena parar a ver que encontramos.

La población tiene varias entradas desde la carretera, todas anodinas y algo descuidadas. Pronto nos encontraremos con algún muro de piedra envejecido, que nos hacen intuir su pasado.

Sant Mateu es lugar de cristianos viejos, de ahí su nombre. Centro de una comarca ganadera crecida con el comercio en la Edad Media, que la convirtió en mercado de lanas que llegaban hasta Florencia. Elegida como capital administrativa por los maestres de la Orden de Montesa antes templarios, que poseían todas las tierras del interior, de ahí el nombre de Maestrazgo.

Sant Mateu y el santuario de la Virgen

La villa contaba con un gran palacio desaparecido, y la iglesia del pueblo usada y financiada por la Orden, convertid a en un gran  templo modélico del mejor gótico catalán, e inacabada, lo que nos deja media iglesia primitiva de reconquista, y media del gótico pleno.

Cuenta con un pequeño museo de orfebrería donde alucina la ‘creu grossa’, una cruz procesional de plata sobredorada y esmaltada magnífica; si vais fijaos en los pequeños detalles, las tracerías, los ángeles, las minúsculas esculturas y relieves soberbios, una obra maestra. Al salir pasareis por la torre fortificada que hace de campanario, tan ‘fadri’ en la tradición valenciana, y al lado una estupenda muestra de maquetas de arquitectura medieval, muy curiosa. Al exterior la gran plaza porticada, fácil de imaginar llena de ovejas, mercaderes y tenderetes en su tiempo, y de tanto en tanto algún caballero con su capa blanca, la cruz y las enormes borlas, tan majestuosos y atemorizantes.

El pueblo concentra su mayor patrimonio en 2 calles en forma de L, con algunos palacios góticos y renacentistas; el resto del pueblo por desgracia, puede ser pero aun no es, esta plagado de caserones medievales revocados con cemento y pintura modernas, mutilados, escondidos, siguen ahí llamando a devolverle al pueblo su orgullo y su estima.

Sant Mateu y el santuario de la Virgen

Pero el pueblo sigue con su ritmo lento, con un tanto de decadencia, un tanto de estima propia y un tanto de dejadez. Sant Mateu necesita un plan de estética urbana firme y decidido, y aumentar sus recursos visitables con algo más, ya que aún se queda corto para más de 3 horas de visita. Pero potencial tiene, y su visita sigue siendo recomendable.

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