Puigmoltó, el amante de la reina

                                                                                                     HERALDICA 78 REC

      Una de nuestras visitas guiadas transcurre en el plácido y verde paisaje dels Alforins, dentro del término de Fontanars. Allí encontramos un enorme caserón, la mansión de los condes de Torrefiel. Este linaje guarda una apasionante historia ligada a la historia del país, a su monarquía e incluso a su estabilidad y permanencia de la paz. El siglo XIX es una época convulsa, escenario de la invasión francesa y de 3 guerras civiles posteriores. El rey Fernando VII desea que su hija Isabel herede la corona, contraviniendo la vigente ley sálica que impide el trono a las mujeres. Según esta norma, la corona debía recaer tras su muerte en su hermano Carlos, que reclama el trono. Y una guerra civil empieza entre los dos pretendientes, partiendo el país en dos. Los carlistas defienden el viejo orden, los privilegios de nobleza e iglesia, pero también las leyes forales por ello es apoyado en territorios de la corona de Aragón y Navarra en un intento de recuperar sus derechos. Y el segundo conde de Torrefiel Rafaél Puigmoltó defiende esta causa, como noble y como alcalde de Ontinyent. Fue por ello apresado en Ceuta unos años hasta que es rehabilitado como senador en Madrid. Lega a sus hijos la pasión y ambición, sobretodo a su hijo Enrique. Este hace carrera militar y en 1856 es destinado como oficial del regimiento del arma en Madrid; se le puso, en concreto, al mando de la cuarta compañía, segundo batallón. Pero su vida cambia en Julio, cuando las revueltas asedian el palacio real, que él se encarga de defender. Y con ello se gana el favor y el interés de la Reina Isabel II, que le concede la condecoración de San Fernando, y lo convierte en.. su amante.

    Y aquí comenzó el escándalo, ya que la reina ya estaba casada; en efecto, el rey consorte era su primo Francisco de Asís, por el que no sentía ninguna atracción. Fueron casados por motivos políticos, como forma de reforzar un linaje cuestionado (por los carlistas). Y no es para menos, ya que de haber tenido hijos, hubieran heredado el apellido Borbón.. hasta 8 veces!. El linaje se aseguraba, y la consanguinidad, también. Pero ello no era el principal problema. De hecho a Francisco lo solían llamar ‘Paquita’, puesto que era homosexual.

     Y sin embargo tuvieron hijos.. como fuera. La realidad es que Francisco ni siquiera vivía en el palacio real sino en el de Friofrío con su verdadera pareja, Antonio Ramos Meneses. Sólo tenía que acudir a la corte a firmar su paternidad cuando la reina daba a luz (tuvo 11 hijos de los que sobrevivieron 4) al precio de un millón de reales por hijo. Y a la reina le urgía tener descendencia para asegurar su bando, siempre cuestionado. Enrique Puigmoltó era tan apasionado como ella, y parece que su romance fue intenso. Y fruto de ello la reina quedó en cinta del futuro Alfonso XII.

     Pero no todo fueron vino y rosas. Una cosa era tener amantes, cosa habitual, y otra que el amante residiera en palacio como un rey a la vista de todos. Todos los partidos políticos recomendaron que Puigmoltó fuera apartado, también la iglesia y hasta el papa Pio XI. En una carta se advierte que su presencia era utilizada por los enemigos de la reina, republicanos, carlistas y masones para desprestigiarla, incluso se hablaba de una ‘mano oscura’ que apoyaba su permanencia para erosionar a la reina. ¿Participaría Puigmoltó de este plan, heredero de los ideales carlistas de su padre? Es posible que el amante fuera en realidad su íntimo enemigo, no lo sabremos. Pero la reina misma le escribió una carta donde confesaba la paternidad del heredero Alfonso, que él guardaba y muchos intentaban robarle, por cuestiones de estado. La reina se resistió a apartarlo así que Enrique pudo asistir al parto de su hijo en 1857, Alfonso XII, llamado en Madrid el Puigmoletejo. A su padre también le ponen apodo, el pollo real.  En honor al nacimiento, es nombrado Vizconde de Miranda. Vio crecer a su hijo tres meses tras lo cual la reina cedió a las presiones, y Torrefiel fue enviado de vuelta a Ontinyent. Se casa en 1863, es elegido diputado por Enguera añadiendo los títulos de conde de Torrefiel, Vizconde de Miranda, la cruz de san Hermenegildo, la de san Fernando y el grado de general de división. Fallece en 1900, llevándose a la tumba el secreto que todos conocían y la carta firmada por la reina. Ella misma lo confesaría a su hijo Alfonso en una discusión cuando le dice: ‘hijo mío, la única sangre Borbón que corre por tus venas es la mía’.

     Bien, supongo que esta historia os habrá dejado con ganas de conocer más. Por ejemplo, la casa de los Torrefiel en Fontanars, o el palacio que tenían en Ontinyent. Ambos son visitables; podemos organizar una visita guiada para contaros todos los detalles y su historia. No lo olvidéis, la historia a veces es apasionante y podemos revivirla desde sus escenarios.. siempre que contéis con buenos guías como nosotros.

     Lasaria turismo

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