El regreso de las ardillas

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Hace diez años eran inexistentes pero ahora de golpe las vemos frecuentemente en nuestras rutas y excursiones por el bosque.. ¿Pero quién dijo plaga? Nuestro pequeño amigo ha vuelto para quedarse y recuperar el terreno que justamente le toca, como veremos.

La familia de los roedores no tienen demasiada fama sea por su aspecto (sobre todo las ratas) o sea por su alta tasa reproductiva, con lo que son acusadas de formar plagas. Hay que recordar que una plaga se forma sólo si se eliminan los depredadores, y eso muchas veces es culpa nuestra. Sin embargo de todas ellas, la ardilla es la que mejor nos cae, por sus increíbles piruetas y saltos, su agilidad, su cara simpática o su pelo rojizo de gran belleza. Pero más allá de esto, tiene muchas otras virtudes que se desconocen. Primero, es uno de los animales más forestales que existen puesto que sólo puede vivir si hay árboles de gran porte. Su cuerpo está adaptado a las ramas más que al suelo, con fuertes garras para trepar, unas piernas muy fuertes sobretodo saltadoras y una cola que le sirve para estabilizarse en los saltos y vuelos. De hecho si la veis por tierra la veréis avanzar a saltitos, puesto que es su forma natural de moverse entre ramas. Allá arriba encuentra protección, pudiendo huir a gran velocidad de cualquier depredador, es la reina de los árboles.

Pero también es la reina del bosque por otro motivo: es un animal que crea bosque. Este pequeño jardinero roe las piñas de los pinos y mientras va comiendo, siempre deja caer alguna que otra semilla. También se desplaza con las piñas a veces, dispersándolas aún más. Los restos triturados de las piñas servirán de abono y mantillo para el mismo árbol. Con las bellotas de carrascas y robles hace otra cosa: come y cuando esta saciada, sigue trabajando enterrando semillas alrededor. Cuando ya no quedan en el árbol en los siguientes meses sigue comiendo aquellas enterradas, pero siempre olvida alguna porque son cientos y cientos. A lo largo de su vida, la ardilla habrá plantado decenas de nuevos árboles, y el bosque con ellas crece más rápidamente.

Hace poco ha llegado a muchas de nuestras comarcas, y siempre hay quien se alarma por ello ya que se ven muchas. Pero antes de hablar de plaga, habría que decir que simplemente han vuelto a ocupar su espacio, donde debían estar. Lo extraño es que se fueran, pero hay que recordar que los bosques hace cien años habían desaparecido por completo, sólo hay que ver fotografías antiguas y ver los montes desolados de entonces. Sobrevivieron en reductos y ahora que vuelven a haber árboles han vuelto saltando de bosquete en bosquete en un penoso avance que ha tardado muchas décadas, quizás más de un siglo. Cuando la naturaleza se recupera, lo hace lento y por fases; primero vuelven las plantas, luego los árboles, luego los animales herbívoros y cuando ya hay muchos, aparecen sus depredadores, y así todo se equilibra. Depredadores naturales son el gato montés, la gineta o el azor y otras rapaces que aumentan su número gracias a las ardillas. Estos depredadores al verse  multiplicados presionan más a otros roedores cono ratas y ratones, que a su vez son presionados por las mismas ardillas que los desplazan al tener más fuerza y agilidad, así bajan mucho su número beneficiando de paso a nuestros cultivos.

Como veis todo tiende a un equilibrio,  sólo necesita el tiempo adecuado. Pensemos que todos estos animales estaban ahí durante miles y miles de años funcionando perfectamente. La naturaleza es un puzzle que provoca problemas cuando le falta alguna de sus piezas, provocando desajustes, pero cuantas más piezas recupere, menos necesitará de nuestro cuidado ya que se gestiona a sí misma perfectamente. Así que, bienvenida de nuevo a casa!

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